La Crisis... eterna culpable de los males que aquejan a las sociedades modernas y Argentina no se queda atrás.
Pero no siempre la crisis trae cosas malas, en este caso trajo la oportunidad de ver horizontes que no existían antes para nosotros o ellos dependiendo el caso.
Ante la falta de empleos y oportunidades dentro de la vida laboral normal, provocada por la Crisis que sufrió Argentina en la primera década del siglo XXI, parecía no haber muchas posibilidades y mientras el gobierno se ataba de manos, la población de dicho país, no tenía ni que llevarse a la boca. Ante esto, es cuando los gobiernos locales, deciden actuar e implementar un programa en donde aparte de promover la participación ciudadana la ocupaba en algo productivo.
Así es como el "Programa de Agricultura Urbana” pretendía procurar seguridad alimentaria a los ciudadanos además de lograr y fortalecer vínculos sociales, y a su vez lograr que estos se interconectaran con sus correspondientes gobiernos locales. El financiamiento de dicho programa provenía tanto del gobierno como de algunas organizaciones civiles. Este tipo de organizaciones y programas en la generalidad se dan buscando el beneficio de cierto grupo focalizado, pero no por eso excluyente sino todo lo contrario, organizaciones como ésta pretenden generar una especie de círculo virtuoso, en donde el desarrollo provenga de la misma sociedad, pero siempre con ayuda de ciertos organismos y del gobierno mismo, es decir... "democracia participativa".

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